Dicen los que saben que en el mundo existen o han
existido más de doce mil marcas de pianos. No hablo de líneas o de modelos,
sino de Marcas; es decir, fabricantes que en algún momento estuvieron
registrados y tuvieron una producción efectiva de pianos, en mayor o menor
escala y con una gran diversidad de calidades y precios.
De todas estas marcas una cantidad significativa son
estadounidenses, y la inmensa mayoría fueron fundadas en el lapso comprendido
entre 1825 y 1920. Esta increíble explosión de marcas al principio se concentró
en Nueva York y Boston, pero con el tiempo fue extendiéndose a otras ciudades,
sobre todo a Chicago.
Como era de esperarse, esta actividad tan intensa
desarrolló una competencia feroz entre los productores, tanto en el aspecto
técnico como en el comercial. También sucedió que, fiel a la mentalidad de
Norteamérica, se sucedieron toda clase de eventos mercantiles entre los fabricantes,
no siempre éticamente correctos: marcas fuertes que absorben a otras más
pequeñas, fabricantes que se unen para competir contra otros hasta hacerlos
caer y posteriormente desaparecer, y otras historias que por sí mismas
bastarían para hacer todo un tratado de economía capitalista.
En Europa sucedió algo similar, aunque a menor escala.
Desde principios del Siglo XVIII los fabricantes alemanes adquirieron
rápidamente una sólida reputación, a pesar de que sus competidores de otras
nacionalidades procuraban por todos los medios contender tanto en calidad como
en niveles de producción. Esa
competencia, que también ha sido muy intensa, ha provocado situaciones como la formación
de uniones estratégicas que dan lugar a diversas marcas comerciales dedicadas a
promover ventas.
En las últimas décadas, productores asiáticos ha
entrado también al mercado siguiendo la misma tónica. En un principio dominado
por japoneses, fueron añadiéndose fabricantes coreanos, chinos y malasios entre
otros, aunque a la fecha no han logrado en general los niveles de calidad de
sus contrapartes europeas y americanas.
Esta situación ha provocado otro efecto notable:
comercios que con el tiempo se han hecho fuertes compran la producción de distintos
fabricantes que no necesariamente cuentan con los mismos niveles de calidad, y
que por lo tanto venden en distintos rangos de precio. Frecuentemente, el
comerciante usa el nombre que adquirió de una marca otrora de prestigio, pero
que ya dejó de producir, para colocar en el mercado pianos de dudosa calidad.
Esto es algo muy común por ejemplo para introducir pianos asiáticos al mercado
norteamericano.
Se ha visto incluso que pianos de la misma línea de
una fábrica se venden con diferentes nombres de marca a precios distintos.
Otra práctica comercial, especialmente cuando el
vendedor no tiene la propiedad de un nombre de reputación, es la creación de
una “marca” de nombre similar a alguna de prestigio, caso que se ve sobre todo
con nombres “germanizados” dado el prestigio de los fabricantes de aquella
nación, aunque los pianos sean de fabricantes americanos o asiáticos.
Ahora bien, ¿Cómo puedo saber si un piano fue efectivamente
elaborado por un fabricante o si solamente se le ha colgado una marca?
La mejor forma de averiguarlo es a través del número
de serie del instrumento. Al igual que sucede por ejemplo con el chasis de un
automóvil, los fabricantes distinguen sus productos mediante el uso de un
número de serie, que por norma general es secuencial: esto significa que a cada
piano producido se le asigna un número a partir de un consecutivo que se lleva
desde el inicio de actividades de la marca.
Una marca seria que produce varias líneas de pianos
suele añadir una nomenclatura en letras para diferenciar cada una, pero nunca
altera el consecutivo del número de serie. Por ejemplo, la marca puede tener
una serie “G” (de Grand) para referirse a sus pianos de cola y una serie “U” (de
Upright) para los verticales, y así haber producido un piano G-10000 de cola
seguido de un piano vertical U-10001.
En el transcurso de los años, los fabricantes serios han
publicado sus relaciones de número de serie por año de fabricación, hasta la
fecha o en su caso hasta el momento de descontinuarse la producción de la
marca. De esta forma, consultando el número de serie se obtiene el año de
fabricación y la certeza de que fue elaborado por ese fabricante.
La relación de números de serie por año de fabricación
de muchas marcas puede consultarse fácilmente en la red, por lo que no se
necesitan mayores conocimientos ni experiencia para obtener esta información.
No obstante, si tú, estimado lector, tienes pensado adquirir un piano usado, y
especialmente si te interesas por un piano que te sirva para iniciarte en el
camino de la música, siempre te recomendaré que cuando vayas a verlo te hagas
acompañar de tu maestro de música o de un técnico especializado para valorar a
conciencia lo que vas a comprar.
Te deseo una compra exitosa!














